miércoles, 3 de abril de 2013

PAX - MAY GOD AND YOUR WILL LAND YOU AND YOUR SOUL MILES AWAY



Año: 1970
País: Perú
Género: Acid.Heavy-Rock
Puntuación: ▲▲▲▲▲


Importante precursor del hard rock latinoamericano, la agrupación peruana detonan los cimientos del rock latino con este demoledor trabajo discográfico, orientado a un rock más potente y duro por parte de su líder Enrique Pico Ego Aguirre (quien previamente ya lo venía concibiendo en sus anteriores formaciones), logran elaborar este consagrado trabajo imprescindible en el desarrollo del rock latino (aunque cabe mencionar que sus textos recurren a la lengua y estilo anglosajón) rico en intensidad e identidad propia que filtra lo mejor del rock ácido y noise: Blue Cheer, Black Sabbath, Jimmi Hendrix Experience, Cream, Deep Purple y Led Zeppelin son revisados en estruendosas piezas del heavy más acerbo y musculado que se haya grabado en el hemisferio sur del continente.


Comienza el estruendo con la aguerrida “A Storyless Junkie” en un musculado riff con aires a Led Zeppelin desarrollándose en una atmósfera de ácido y heavy con insinuaciones psicodélicas y arena-rock; “Rock An' Ball” comulga a un Jimmi Hendrix más bluesero y a un Country Jose junto con unos primeros Animals, además de poseer un alucinante y desquiciante solo noise-ácido del genio de Enrigue ‘Pico’ Ego Aguirre; y “Green Paper (Toilet)” genera un marcado contraste en una calmada delicia pop-psicodelica con clara huella beatleniana, además de emanar cierto aroma country-western en sus últimos segundos en un solo final de cuerdas que parece despertar cierta sonoridad campirana muy a lo Buffalo Springfield.


La gema del disco es “Sittin' On My Head”, genial melodía que emana sensualidad en su juego de cuerdas eléctricas con alta dosis ácida y un embriagante estilo blues que revive a los Cream lisérgicos comulgándolos con unos Crazy Horse, parece uno estar escuchando una invaluable pieza del mejor rock clásico engendrado en el hemisferio norte; sigue otra genialidad, “Deep Death”, pieza heterea que consigue diversos momentos de psicodelia ácida, noise,  heavy e incluso insinuaciones progresivas a lo largo de una elaborada pieza de oscuro heavy con insinuaciones a unos Gravy Train o incluso Atomic Rooster; y sorprenden con la triste historia  “For Cecilia”, bellísima pieza country de sentidas cuerdas acústicas con desenlace a lo Clapton en Derek & The Dominoes.



“Pig Pen Boogie” arremete con su potente enganche y postura a lo Deep Purple y el siempre mastodónico solo de Enrigue "Pico" Ego Aguirre con huella de Jeff Beck; cierra la bufonesca  “Shake Your Ass” con sonoridad a unos lúdicos Kinks cerrando el disco una macabra carcajada tétrica que anuncia el fin de esta increibel experiencia que revive con ímpetu y rebeldía el alma pura y acerba del rock crudo y primitivo llevado a su extremo heavy.

OS MUTANTES - A DIVINA COMÉDIA OU ANDO MEIO DESLIGADO




Año: 1970
País: Brasil
Género: Tropicalia.Psychedelic-rock
Puntuación: ▲▲▲▲1/2


Adoptando un estilo musical occidental más convencional que en sus trabajos anteriores (esto por el mayor enfoque del empleo de teclados que en sus predecesores), la banda brasileña consigue un sofisticado trabajo discográfica de basamento jazz y rock con herencia del estilo libre zappiano, en el cual logran filtrar su querencia por los ritmos latinos y su propuesta tropicalia, experimentaciones vanguardistas de noise y rock primitivo con momentos de freak-rock, momentos sardónicos-jocosos de vaudeville y doo-wop, y claro, ese exotismo instrumental orgánico que adereza las sensuales melodías vocales con aroma tropical.


De entre las delicias del disco de por si destaca “Ando Meio Desligado”, fascinante insinuación fémina con cuidado tacto melódico a lo Boettchern en Saggitarius o Elli, y deslumbrante acompañamiento psicodélico en teclados que parece transportarnos al refrescante y risueño verano del amor de los Zombies en el mejor momento del rock psicodélico; seguido por la igual de imponente “Quem Tem Medo de Brincar de Amor”, esta vez con cierta referencia al “Taxman” de los Beatles, además del empleo de acertados recursos instrumentales que emergen cual pinceladas de art-rock a lo largo del corte, con influencia del vaudeville y de su querencia por la vanguardia zappiana.

“Ave, Lucifer” parece tanto evocar a unos Velvets reunidos explorando en la Factoria de Warhol, pero su alto grado de complejidad es simplemente deslumbrante, un estupendo manejo de la intensidad y del empleo de recursos instrumentales de estilo zappiano en una pieza que cómodamente podría filtrarse en el ecléctico “White Album” de los Beatles (bueno saldo por la lengua sí desentonaría); y “Desculpe Baby” es otro de los mejores momentos con una calmada melodía relajante dotada de un exotismo tribal en percusión y una embriagante melodía vocal rica en matices.


Uno de los clímax del disco es la convulsiva pieza “Meu Refrigerador Nao Funciona”, potente pieza vanguardista de art-rock psicodélico en el cual se explora la frustración y el desquicio en un concepto de relativa trivialidad explorado de manera superficial si no fuese porque  genera una morbosa jocosidad por parte del oyente al enfocándose la banda más en la rabieta y la esquizofrenia de la situación que en la idea en sí, bastante interesante al exponer al ser humano como una bestia burda y obstinada de filosofía ‘no pienso, sólo existo’ que relincha en su incomprensión de la siempre frustrante relación artefacto eléctrico-individuo.


 Sigue la comicidad de esta “Divina Comedia” en “Hey Boy”, ofertando una divertida melodía doo-wop con sugerente insinuación revolviana mixturada con los Mamas & Papas; la versión del clásico brasileño de Robert Carlos “Preciso Urgentemente Encontrar Um Amigo”, acá balanceando una interesante amalgama del ácido psicodélico de la costa oeste (muy a lo Country Joe & The Fish) con garage que por momentos parece revivir a los neoyorkinos Blues Magoos; y sólo en un contexto de “Comedia Divina” podemos comprender a la bufonesca “Chao de Estrelas”, disparatada pieza art-rock que surge como respuesta de rechazo a la censura por la dictadura que se vivía por esos años en Brasil.


Sigue “Jogo de Calcada”, ahora con aromas a unos Kinks de fines de los sesenta; la eclesiástica “Haleluia” con fenomenal contraste en su primera parte con órgano de iglesia, y luego para arremetes con teclados psicodélicos, en una idea artística que juega con los tempos y ritmos a su mero y caprichoso antojo (hubiese sido éste un perfecto punto final); y cierra “Oh! Mulher Infiel”, experimentación jazz vanguardista muy a lo Zappa que no aporta nada al disco.

WARA - EL INCA



Año: 1973
País: Bolivia
Género: Fusion.Heavy-prog
Puntuación: ▲▲▲▲▲


Respetado y majestuoso trabajo de una de las bandas pioneras del rock fusión del progresivo de basamento heavy-psicodélico con el folklore autóctono andino, Wara concibe así uno de los más brillantes y deslumbrantes trabajos discográficos de rock latinoamericano, de conseguida épica, filtran su querencia por la construcción progresiva en mastonódicas piezas densas llenas de mágicas y enigmáticas atmósferas de profundidad milenaria que capturan al oyente en intensos pasajes de clamor humano. La fenomenal y versátil voz de Dante Uzquiziano resulta imprescindible dotando a su sonido una personalidad espectral y venturosa que nos guía en esta aventura de inhóspitos paisajes de acerbas solos de guitarras heavy-prog, descomunales solos y acompañamiento de teclados construyendo piezas con altisonante atmósfera conceptual.


El disco comienza con “El Inca (Señor de la Tierra)”, una sorprendente pieza con cierta insinuación a los Maze en “Armaggedon” de la costa oeste, esos primeros segundos de la pieza son simplemente impresionantes con las mágicas notas de órgano y los platillos en acompañamiento parecen evocar una aparición divina en pleno ritual de celebración ante la llegada del valeroso Inca, señor y amo de la Tierra, clamor y angustia con influencia de Crimson y Pink Floyd en una atmósfera depresiva, oprimida, añoranzas de justicia divina ante el desasosiego existencial humano.

“Realidad” los acerca más al descaro y enganche rock ledzeppiano épico, posee una marchante intro de carnaval andino contextuado en una atmósfera cuasi-bélica, que parece llamar a alzar el puño al hombre oprimido, buscando generar una reacción de identidad y orgullo andino. 


Otra de las influencias de Wara en Robert Wyatt, cuyo sonido y estilo se filtran con mayor claridad en “Canción para una Niña Triste”, densa y penetrante balada que concibe una atmosfera sumamente funesta y desgarradora, consigue generar una sensación claustrofóbica conceptual de desquicio mental pasivo de resignación y desconsuelo humano, llegando a una crisis mental ya sin reacción ni explosión, sino más bien con una mirada fría y muerta ante las desavenencias de la vida.


“Wara” muestra por otro lado su querencia por el heavy de Uriah Heep (otra de sus influencias) en un extenso corte con pretensión progresiva.art-rock y ácidos solos eléctricos aderezados con coros épicos; y “Kenko (Tierra de Piedra)”, filtrando ácido progresivo en un estilo occidental; pone punto final con broche de oro a uno de los más prodigiosos y dignos trabajos que el rock en español pudo haber dado, digno y a la altura de cualquier gran trabajo progresivo relazado por alguna otra banda consagrada.

SACROS - SACROS



 
Año: 1973
País: Chile
Género: Acid-folk
Puntuación: ▲▲▲▲1/2


El aroma de la brisa de esperanza de los ideales de paz y amor de la contracultura americana se filtran en las cuerdas y melodías de la importante banda chilena Sacros (rebautizados luego como Miel por razones de fuerza mayor), se embeben del temprano estilo musical byrdsiano, del folk humano de Dylan, del acid-folk de los Jefferson Airplane y Arthur Lee en Love y el folk-pop de los Beatles en “Help!” y “Rubber Soul”; y componen hermosos cantos de candor e inocencia hippie en una tensa y convulsiva coyuntura política que vivían por ese entonces la nación chilena.

Inspirados y calmados pasajes liricos llenos de optimismo y romanticismo humano hacia la vida, la naturaleza, el amor y la sensibilidad; Patricio Panussis adopta la técnica byrdsiana en las 12 cuerdas dotando a las piezas de una instantánea melancolía de subliminales textos antibélicos, siendo esto probablemente el detonante para la censura y la suerte de destrucción masiva de las copias del disco antes de ver la luz públicamente, quedando afortunadamente algunas de estas ocultas por varias décadas hasta ser redescubiertas estos tiempos en los que podemos revalorar este invaluable trabajo discográfico temprano del rock sudamericano.


De por si arranca como los grandes evocando un aire conceptual-espiritual con el corto pasaje mantra “Aum”, “En Primavera” evocando los ideales de liberación de la contracultura americana en alusiones primaverales de despertar sexual; ideales de libertad y paz se exhiben en la sutil aflicción jangle de “Manos Duras” y en “La Realidad”; “Cobres, Pobres, Viejos” con reflexivos textos de desigualdades sociales en un calmado y apacible ambiente folky; “Su Herencia” con marcado estilo a lo Love con Arthur Lee en “Forever Changes”, con variante de tempo en su parte media-final llegando a un conseguido clímax de folk ácido; e “Iluso que Sueña”, apuntando ahora a los Byrds con una marcada resonancia jangle.


De entre lo mejor del disco destaca la inspirada “Diosa del Mar”, bellísima pieza de orfebrería folk bucólico llena de finas cuerdas acústicas y acompañamiento de flauta dulce y arreglos corales que evocan una sutil psicodelia baroque llena de sensibilidad y romanticismo generando una atmósfera cuasi-espiritual; “Paloma De Plumas Blancas”, una oda al enamoramiento vespertino y a la inocencia del amor; y la inspirada “Quetzalcoatl”, canto de vehemente devoción hacia la deidad divina azteca con acertado efecto de profundidad en percusión, dotando un aura conceptual milenaria, además de jugar astutamente con las cuerdas en un estilo oriental evocando sitares y lisergia psicodélica.

domingo, 10 de febrero de 2013

ANANDA SHANKAR - ANANDA SHANKAR





Año: 1968
País: India
Género: Psychedelic.Indian-music
Puntuación: ▲▲▲▲▲


La respuesta de oriente ante el emergente interés de occidente por los ritmos y sonidos de la música india tradicional filtrados en la psicodelia; Ananda Shankar consigue así reinterpretar esta fusión musical y la fascinación de las jóvenes bandas inglesas y americanas, dándole un giro de 360 grados al presentarnos la otra cara de la moneda: un viaje musical con sitar en mano descubriendo los terrenos del rock y la psicodelia sesentera.


Su propuesta en muy acertada, amolda con exotismo la postura rock en un estilo musical angular llenos de matices sonoros del cual se vale tanto de efectos sonoros de estudio como de la instantaneidad de la instrumentación tradicional, un mundo totalmente nuevo a descubrir para el oyente anglosajón, lleno de mística sensorial y exuberancia milenaria en un enfoque lisérgico-artístico de accesibilidad melódica.


De por sí el disco completo es un deslumbrante trabajo a descubrir; dos de los grandes aciertos son así las versiones del “Jumpin’ Flash Back” de los Stones, mostrando su talento para introducir una línea de sitar en la construcción melódica; y “Light My Fire” un viaje sensorial psicodélico con alusiones narcóticas de hedonismo musical; “Mamata (Affection)” mostrando calidez y candor en una atmósfera romántica y tierna, exhibe la fragilidad y sensibilidad de la sitar y sus hipnotizantes cuerdas; la pretenciosa “Metamorphosis”, más imbuida en el estilo oriental presenta una abrupta variación de tempo que lleva a una aceleración rítmica que parece enfocarse en el estilo catártico velvetiano; la extensa “Sagar (The Ocean)”, un intrincado pasaje instrumental que desencadena un trance mental de inhóspitos surcos musicales y emanaciones picodelicas de incienso y pimienta; y cierra el mesmerizante corte mántrico “Raghupati”.

APHRODITE'S CHILD - END OF THE WORLD


Año: 1968
País: Grecia
Género: Baroque.Art-rock.
Puntuación: ▲▲▲▲

Canción Favorita: “Valley Of Sadness”

El disco debut de la clásica banda griega resulta una aventura pop-psicodélica de notables acierto y grandes momentos de memorables construcciones melódicas, apareciendo en un momento en el que el esplendor del pop sesentero deslumbraba a multitudes e iba madurando en una vertiente más pretenciosa de orientación progresiva y art-rock.


Uno de sus fuertes es la melódica y apasionante factura vocal de Demis Roussos, delicada, y fina, desfoga sus desamores y desavenencias con sofisticación y elegancia en la descorazonada “End Of The World”, corte inicial del disco con intenso fondo instrumental con aromas a unos Procol Harum; sigue la simpática “Don’t Try To Catch A River”, ligera pieza de pop psicodélico de resonancia a Afterglow y estética exótica a lo Skip Bifferty; “Mister Thomas” adoptando un estilo musical que nos retoma a terrenos medievales progresivos; la acongojadora “Rain And Tears”, una preciosa escultura musical baroque con huella de un inconfundible Boettcher; y la arriesgada “The Grass Is No Green”, curiosa construcción psicodélica-progresiva con arrebatos de tempos y explosivo desenlace.


Una de las mejores piezas es la deliciosa “Valley Of Sadness”, melancólico corte con una notable construcción melódica y un impecable manejo de la intensidad y emotividad (uno de los puntos  fuertes de su magistral impronta); completa “You Always Stand In My Way”, intensa pieza psicodélica saturada en fondo de órgano; la fascinante “The Shepherd And The Moon” exhibiendo sus raíces griegas en una exótica y astuta pieza progresiva de emanaciones libanesas; y cierra “Day Of The Fool”, un bizarro corte art-rock sensorial que enmaraña una angustiante tensión atmosférica que mantiene intrigado de comienzo a fin al oyente en su viraje de intensidades.

FLOWER TRAVELLIN' BAND - SATORI




Año: 1971
País:  Japón
Género: Heavy.Acid-prog
Puntuación: ▲▲▲▲

Canción Favorita: “Satori Part 2


La psicodelia en islas niponas tuvo un mayor enfoque acido-progresivo derivado del impacto de bandas que por esos años estaban dictaminando la dirección del rock a comienzos de la década de los setenta, Led Zeppelin y Black Sabbath sembraron así un enfoque épico-siniestro que tendría una mayor influencia en el heavy-metal y el noise-primitive; una de esas bandas que vio una luz al enrumbarse en esta nueva vertiente del rock fueron la Flower Travelin’ Band.

Nutridos de la psicodelia ácida sesentera del más alto calibre, Cream y Hendrix, la electricidad visceral del noise de Blue Cheer, y filtrando recursos y estéticas de su propia cultura asiática, elaboran un sonido bastante interesante de estridencia carnal y saturación lo-fi con pretensión progresiva; perversos solos de un imprescindible Hideki Ishima de ascendencia a un Tommy Iomi seducen y sumergen al oyente a una alucinógena experiencia de progresivo ácido.


Su propuesta se  enfoca en la generación atmosférica de tensos y claustrofóbicos pasajes de rítmica heavy, dotando a las piezas de una resonancia primaria que si bien se empapa de recursos derivativos, logra exaltar las ansias del exigente amante del buen rock. “Satori Part 1” por ejemplo juega con momentos progresivos que trae a la mente a la esquizofrenia del siglo 21 de King Crimson amalgamada con el heavy arena de Deep Purple; y “Satori Part 3” emanando psicodelia y magistral solo de armónica bluesera en un placentero jamming.


Entre lo más destacable resalta “Satori Part 2”, fenomenal pieza progresiva con delirante solo de guitarra eléctrica que se luce a lo largo de los siete segundos que dura el corte; “Satori Part 3” con atmósfera sabbathiana desoladora y depresiva, reminiscencia al “Iron Man” y un hipnotizante solo eléctrico de afiladas guitarras fatídicas y mercenarias, corte que para cualquier amante del stoner.rock le demolerá el cerebro, además de poseer un breve pasaje en su segunda mitad psico-progresivo con experimentaciones que traen a la mente a unos primeros Pink Floyd en su etapa ácida de “Interestelar Overdrive”.


Cierra “Satori Part 5” redundando en lo previamente explicado con geniales momentos de tensión y sincronización progresiva.