Mostrando entradas con la etiqueta Vampire Wekend. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vampire Wekend. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de enero de 2014

VAMPIRE WEEKEND - CONTRA


Año: 2010
País: Estados Unidos
Género: Indie.post-punk-revival
Puntuación: ▲1/2

La segunda producción de la banda proveniente de New York lleva su propuesta de world-music y synth-pop a una expansión facilista y complaciente, redundante y poco creativa en la cual cae cómodamente en eclecticismo clichés, sonoridades y efectos impresionistas, exotismo sonoro inconexos que termina exhibiendo su exiguo buen gusto (si es que acaso se rescata algo), y melodías demasiado simplistas que desnudan su instantáneo encanto en primeras escuchas, y luego, otro disco más listo para guardar en el armario y no escucharlo nunca más.

“Horchata” es una contrariedad musical que engaña al oído en primeras escuchas, sonidos étno-tribales con referencia a la sabana africana comulgan con arreglos de violines de tintes barrocos, pretensión válida si no fuese porque carece de profundidad y sentido en sí, se complace en ornamentar y sonar bonito, sin tener algún fundamento, dirección o concepto, y además presenta vocalmente una melodía infantil que parece inspirarse en la inocencia del pop sesentero de Boettcher o Brian Wilson, hasta que te das cuenta que redunda en lo mismo, sin mayor complejidad en su construcción melódica, y si a eso le agregamos una débil factura vocal; “White Sky” con insoportable falsette de pésimo gusto; “Holiday” parece ir mejor, ska-punk se fusiona con synth-pop dando una aceptable y entretenida estructura dinámica, aunque poco memorable; “California English” parece un intento mediocre por querer emular a Animal Collective; “Taxi Cab”, potente somnífero en la que el mismo Rostam Batmanglij parece en cualquier momento bostezar y caerse rendido de sueño;  “Run” probablemente lo único rescatable del disco, su pululante atmósfera rimbombante y vespertina resulta efectiva y jocosa, aunque peca de muy larga pues presenta una idea que no se desarrolla con creatividad; y “Diplomat’s Son”, que acierta en su primitivo juego vocal de falso vibratto, aunque claro, sin resultar memorable nuevamente. 


El resto, simplemente insoportable indie.pop, fatuo y chabacano.

sábado, 5 de enero de 2013

VAMPIRE WEEKEND - VAMPIRE WEEKEND




Año: 2008
País: Estados Unidos
Género: Indie.post-punk-revival
Puntuación: ▲

Canción Favorita: “Cape Cod Kwassa Kwassa”


Tomando el post-punk y el world-music como basamento clave para su propuesta musical, los Vampire Weekend elaboran un poco interesante trabajo discográfico, autocomplaciente en su elaboración melódica (bueno, si es que acaso esto se logra apreciar en el apartado vocal), recayendo el peso en la rica sonoridad de su heterogeneidad instrumental, cortesía de Rostam Batmanglij, que logra despertar cierto interés en primeras escuchas, mas resulta siendo esto exiguo e insuficiente para sostener el disco, cayendo así en una predecible aventura musical de estructura simples sin trasfondo ni profundidad, aunando sin mucho acierto (y de hecho con carencia de buen gusto) una variedad ecléctica de géneros musicales probablemente buscando la originalidad orgánica en las yuxtaposiciones artísticas a lo Pete Gabriel o Beck, estando su resultado bastaaaaante lejos de los mencionados artistas.


El disco desborda en melodías simples, insulsas y de creación facilista, intrascendentes espacios vacios y pasajes instrumentales de poca originalidad, sin consistencia ni matices, variaciones de momentos e intensidades artificiales y plásticas que simulan clímax musicales sin realmente conseguirlo; "Mansard Roof" por ejemplo muestra la huella de una de sus principales influencias, los Talking Head, en un corte que busca el aplauso fácil al construir la intensidad con agitación de percusión y violines (y aun así sin lograr despertar mucho interés); "Oxford Comma" con melodía sosa y sin matices; "A-Punk" yuxtaponiendo sin una gota de buen gusto el ska-punk con pasajes de violines; "Cape Cod Kwassa Kwassa" por ahí se puede rescatar por su étnica línea de guitarra, si no fuera porque vocalmente resulta floja y sin el más mínimo interés por el trato melódico; "M79" destrozando el buen gusto que alguien pueda tener por el baroque-pop en una burda y plástica construcción musical; "One (Blake's Got a New Face)" nuevamente apuntando a los Talking Heads en un corte de demasiados espacios vacios e inaguantable sección vocal; la somnífera "I Stand Corrected" carente de clímax, emoción, o algo que pueda despertar; y buen, hablar del resto ya ni viene al caso.