lunes, 10 de octubre de 2011

THE BEATLES - ABBEY ROAD

'...one sweet dream came true today
came true today, yes it did!...'


Año: 1969

Rating: ▲▲▲▲▲

Canción favorita: Meddley : “Golden Slumbers/ Carry That Weight/ The End”


Por excelencia el mejor trabajo de los Beatles; sería además la última vez que veríamos a esta banda trabajar cohesivamente, con contundencia, sin pretensiones más allá que hacer buena y sofisticada música, como lo hacían en el clásico “Rubber Soul”, sin fastuosidades ni caprichos entre sus miembros, mas con la perspectiva y altura de un digno trabajo del 69.

Y es que estos son los Beatles que extrañábamos durante la mitad de los sesenta; si bien creo nadie se queja de sus trabajos discográficos que nos regalaron entre el 66 y el 68, es claro la distante discordancia entre sus miembros con un McCartney enfocado en las pretensiones opulentas y buscando direccionar el sonido de la banda a una grandilocuencia épica; un Lennon enfocado en un sonido menos producido enraizado en el blues y que luego detonaría por influencia de su amada Yoko Ono en complejos experimentos vanguardistas; un Harrison insatisfecho por la poca notoriedad en la banda y el poco espacio que se daba a su propuesta de recursos orientales y de posturas más filosóficas; y un Ringo que lidiaba como eje conector entre los miembros teniendo que soportar las disputas y grescas de los egos de los otros miembros.

Así entonces la banda que toco lo más alto e inimaginable de la escena musical y que luego e esto, y ante la incertidumbre sobre cuál sería su siguiente ‘gran’ paso, lograron sorprender con su vuelta a lo básico en el 68; nuevamente consiguen deslumbrar con este sobresaliente trabajo que les significaría su más contundente, conseguida y rotunda obra maestra.
Y que bien que lograran seguir juntos para culminar los 60 con broche de oro, como debe de ser para la agrupación musical por excelencia de mayor influencia, de todos los tiempos, todo lo que escuchamos se lo debemos a ellos, y todas las bandas y artistas directa e indirectamente salieron influenciadas por su grandioso legado.

La primera parte presenta fenomenales cortes de su característica orientación pop pero esta vez con cierta oscuridad y revestida en sus siempre estupendas vertientes como la envolvente “Something”, mágico y sublime pieza por Harrison en un estilo que parece evocar a unos CSN en su disco debut en matices de soft-rock sureño;  el lush-pop de un siempre sofisticado McCartney en “Maxwell's Silver Hammer” y en la intensa y memorable “Oh! Darling”; la simpática pieza de folk-pop con cierta querencia country “Octopus's Garden”;  y Lennon no se queda atrás con la exuberante “Come Together” y la grandiosa “I Want You (She's So Heavy)”, magistral pieza de adictiva densidad musical de herencia psicodélica (por ahí ya con cierta orientación progresiva).

El meddley del lado B resulta igualmente fascinante por la acertada armonía musical y buen gusto de McCartney destacando así la monumental “You Never Give Me Your Money”, un elegante ejemplo de la calidad del sonido beatleniano; la sensorial y vespertina “Sun King”; el bubble-gum en cierta resonancia tribal de “Polythene Pam”; y mi pasaje favorito, el meddley de “Golden Slumbers/ Carry That Weight/ The End”, compleja e intensa pieza (con solo en batería de Ringo!) que muestra y resume  en sus tres momentos la gran grandilocuencia y altisonancia que la banda puede conseguir cuando trabaja sincronizadamente, concordante y con pasión.




Los Beatles que todos queremos ver siempre, tal cual como los queremos recordar para la eternidad, y que seguirá influenciando por siempre tanto directa como indirectamente a través de los años.

CROSBY, STILLS & NASH - CROSBY, STILLS & NASH

'...horror grips us as we watch you die,
all we can do is echo your anguished cries...'


Año: 1969

Rating: ▲▲▲▲▲

Canción favorita: "49 Bye-Byes"


El nuevo aroma del rock americano; una dirección sofisticada de querencia blues, country, folk y pop acústico con retazos de psicodelia e ideales de paz y amor; una poderosa banda que reuniría a tres talentosos miembros de reconocidas bandas como Graham Nash de los Hollies, David Crosby de los Byrds y Stephen Stills de la Buffalo Springfield, quienes tras encontrar conflictos personales y de dirección artística en sus agrupaciones, encontraría en este trío una plataforma para exponer sus posturas musicales son limitaciones ni conjeturas, y terminarían enfocando la historia del rock americano en la búsqueda de sus raíces básicas, y que alcanzaría sus representantes y trabajos discográficos más celebrados durante la primera década del setenta en el voceado roots-rock.

El sonido de sus tres miembros logra un armonioso balance en el cual, si bien se observa en cada corte la ascendencia y el enfoque de cada miembro, su acierto radica en la conjunción de la melodía vocal con un estilo musical de perspectiva reformista, y la construcción de atmósferas envolventes y ricas en textura de cierta emanación psicodélica.

Inmortalizados en Woodstock; el disco permite ofrece una interesante observación  la oferta musical de sus tres miembros. Stills por un lado sorprende con construcciones complejas de conseguida armonía y melodía pop-folk como en la fascinante "Suite: Judy Blue Eyes", extensa pieza de rica sonoridad y envolvente coloridad; la melancólica "Helplessly Hoping", una hermosa pieza de absorbente melodía; y mi favorita (aunque haya por ahí quienes la detesten), "49 Bye-Byes" deliciosa construcción de country-folk y pop y de animado estribillo y ricos pasajes vocales para corear hasta el cansancio.

Nash dota al disco de su oferta pop-folk en la contagiante “"Marrakesh Express" y en la bellísima “"Lady of the Island", notable balada de calada sensibilidad; y Crosby también ofrece su  herencia byrdiana en la envolvente “ Guinnevere”, y en el blues-rock de la atractiva "Long Time Gone"; más es la aportación de Crosby y Stiull la que se lleva los aplausos, la estupenda “Wooden Ships”, oscura pieza de penetrantes textos que parecen dibujar un apocalíptico escenario bélico  y desolación humana.

Un emblemático trabajo del 69.

viernes, 7 de octubre de 2011

SLY & THE FAMILY STONE - STAND!

'...I want to take you higher, baby baby baby light my fire...'

Año: 1969

Rating: ▲▲▲▲▲

Canción favorita: "I Want to Take You Higher"


Emblemática banda de la costa oeste. Tras su grandioso (aunque fallido en ventas) “Life”, los Sly & Family Stone se inmortalizan, luego de su presentación en Woodstock, con este muy bien recibido disco que se convertiría en uno de los más representativos del periodo final de la contracultura americana y de los ideales de paz y amor del, en ese año, convulsivo y afligido movimiento hippie.

Un año tenso y conflictivo, la banda parece embeberse de la intensidad y el caos de este años para elaborar sus fascinantes viajes musicales con mayor intensidad que sus predecesores, soul, jazz y psicodelia se aúnan así en este incandescente “Stand!”, una orgia sónica de flameante intensidad funk y descarga musical multicultural.

A destacar entonces las estupendas “Stand!”, con altisonancia góspel; la antiracial “Don't Call Me Nigger, Whitey” majestuando su propuesta que mezcla la psicodelia con el funk; la atractiva y envolvente “Sing a Simple Song”, o su clásica y grandiosa “I Want to Take You Higher” inmortalizada en Woodstock,  exudando su oferta multicultural en uno intenso y festivo corte de jolgorio musical.

El lado “B” expande su propuesta sobre los ideales de igualdad social en la melódica “Everyday People”; el funk más bailonogo en “You Can Make It If You Try”; y su deslumbrante jam de psicodelia, blues, jazz y funk con genial percusión en su parte final en la aventura sonora de “Sex Machine”.

Una sociedad cambiante y los Sly & Family Stone festejan esa transición con júbilo musical.

LED ZEPPELIN - LED ZEPPELIN

'...you shook me so hard baby, baby, baby, please come home...'

Año: 1969

Rating: ▲▲▲▲▲

Canción favorita: "You Shook Me"


Las cosas se ponen bastante interesantes a fines de la década, y es que este magistral disco debut sorprendería toda una generación prácticamente implantando la nueva dirección del rock durante la primera mitad de la década de los setenta (y de por sí hasta la fecha). Y es que por esos tiempos aún no se veía tanta pretensión basada en las raíces del rock americano explorando ya terrenos progresivos y hard-rock; y con marcada intensidad y épica que simplemente deslumbra a cualquiera que quiera estudiar la historia del rock.

 Su oferta es explicita e incandescente. El talento de sus cuatro miembros explosiona en una orgía musical del más flameante y embriagante blues y hard-rock llegando a su clímax de excitación tras la comunión de la fogosa  voz de un extasiado Robert Plant, un sulfurado Jimmy Page a la guitarra, un consistente y contundente John Paul Jones al bajo y la siempre acertada compañía de John Bonham a la batería.

Probablemente el mejor ejemplo del talento de la banda sea u versión de “You Shook Me”; inmaculada pieza en la que vemos una cuasi-demoniaca conjunción de la delirante voz de Plant con la acerba guitarra de Page, dotando a la pieza de una malicienta y seductora atmósfera sonora, y si a eso le agregamos los calurosos recursos instrumentales que revisten los pasajes sonoros en la mitad de la pieza totalmente alejados de la propuesta americana más ‘inofensiva’ de sus contemporáneos.

También muestran su gran diversidad al ofrecer memorables pasajes más lentos que van desde el exótico folk sensorial en “Black Mountain Side” hasta la atmosférica mística desencadenada por “Babe I'm Gonna Leave You”.

El disco posee además secciones cuasi-orgásmicas del blues rock más estimulante como la abrasiva “Good Times Bad Times”, la demoledora y alucinante “Dazed And Confused” con pasaje sonoro de herencia hendrixiana; la rítmica “Communication Breakdown” ya adelantándose al movimiento heavy;  el blues chulesco de la altanera “I Can't Quit You Baby”; y la estruendosa “How Many More Times” demoliendo cada neurona del oyente ansioso de la robustez y agresividad del rock en sus raíces básicas.





En fin, una de las más grandiosas rocas milenarias de la historia del rock.

jueves, 6 de octubre de 2011

LITTLE FREE ROCK - LITTLE FREE ROCK


Año: 1969

Rating: ▲▲▲▲▲

Canción favorita: "Castles In The Sky"


Demasiado buenos para ser cierto; para muchos (en los que me incluyo), el 69 fue el fin de la década en todo su sentido, su esencia y su alma; año clave de magistrales trabajos que culminaban con broche de oro la década como el “Abbey Road” y el “Let It Bleed”, entre otros.


Pero este año también nos tendría entre otras sorpresas, una suerte de remembranza de lo mejor y lo más representativo de la década, ya sin pretensiones ni opulencias insulsas; sino con el propósito aparente de conglomerar su querencia por el rock en sus diversas vertientes y estilos.  Es así como encontramos en este rubro a los talentoso Little Free Rock, un sorprendente trío que exuda su influencia blues-rock herencia de Cream y Hendrix y la reviste del heavy sabbathiano con cierta acidez eléctrica del 68 y aromas progresivos.


El resultado no pudo ser mejor: una exquisitez sonora del más alto nivel desarrollada con originalidad y sofisticación digna del contexto del 69. A destacar entonces el inmortal “Roman Summer Nights”, clásico corte de la banda que rescata esa aridez sonora americana y esa musculada sección rítmica que enaltece la grandilocuencia del heavy; y ese amenazador riff de la intrigante “Lost Lonely”; mas mi favorita es la calamitosa “Castles In The Sky”, de inmortal riff y muy elegante construcción instrumental herencia de Cream mezclándose con cierta acidez a lo Iron Butterfly, magistral pieza de hedonismo rock marcada por su intensidad eléctrica y su rebosante sección rítmica.



Otro de los mejores cortes es la destacada “Dream” con sensorial pasaje heavy-prog; la estupenda “Evil Woman”, presentando una seductora atmósfera emanando cierta sensualidad y misticismo; y la versión del “Making Time” de los Creations, dando un gran acierto y un sudoroso y fascinante punto final que encumbra lo previamente explicado y catapulta este trabajo a lo más respetable del contundente 69 .

MC5 - KICK OUT THE JAMS

'...KICK OUT THE JAMS, MOTHERFUCKERS...!'

Año: 1969

Rating: ▲▲▲▲▲

Canción favorita: "Ramblin' Rose"



Desde las explosivas presentaciones de los Who a mediados de los sesenta el rock pasaría por varios de sus mejores y más intensos momentos al detonar como manifestación impetuosa de la rebeldía y la intensidad juvenil; pasando por Hendrix y los Stogges, entre otros, llegamos al 69 y Detroit se manifiesta así con un demoledor orgasmo sónico de postura rock simple y directo; de guitarras crudas y sucias, alaridos vocales chulescos y altaneros, una batería abrasadora , todo conjurando una atmósfera caótica registrada en su emblemática grabación en vivo.
 
Sudoroso, intenso, flameante y extasiante; así es el rock llevado a su basamento, destinadop a satisfacer la incandescencia juvenil que se manifiesta en su indomabilidad y sus ansias revolucionarias; “Kick Out The Jams” consigue así incendiar el escenario con su apabullante propuesta de hard-rock y garaje-protopunk provocando el desquicio total en el oyente totalmente perdido en el frenesí del la delirante atmósfera rock.

A destacar todo el trabajo, pero probablemente el corte más inmortal sea por excelencia el emblemático “Kick Out The Jams”, convulsiva pieza de garaje que enardece y revuelve el cerebro;  mi favorita la estupenda “Ramblin' Rose”, clásica pieza de hard-rock adentrándonos ya en el estilo ledzeppiano; la vertiginosa “Rocket Reducer No. 62 (Rama Lama Fa Fa Fa)”, todo un monumento de solo de guitarra arenero de conseguida épica;  el sulfuroso blues de la acerba “Motor City Is Burning”; las exploraciones eléctricas hendrixianas de muy destacable intensidad en la alucinante “Starship”.

Contundente logro del rock en vivo en su basamento fogoso y efusivo.

WHITE NOISE - AN ELECTRIC STORM




'...why do you let it hold you? life must be lived in full view
in every sin there must be pride, your hidden dreams can't be denied...'


Año: 1969

Rating: ▲▲▲▲▲

Canción favorita: "Your Hidden Dreams"
Ecléctico y peculiar trabajo discográfico de unos aventureros White Noise; quienes expanden las propuestas experimentales de sus contemporáneos en un revolucionario e influyente disco en el cual podemos ver tanto su querencia psicodélica y vanguardista como un naciente y venidero krautrock e industrial; todo esto revestido de sus caprichosas y prácticamente artesanales técnicas de estudio que llevarían a extender el tiempo de grabación.


Probablemente muy pesado (y muy extraño también) para muchos, el disco ofrece ejercicios de sintetizadores, distorsiones atmosféricas y texturas matizadas, efectos sensoriales y recursos vocales a lo Zappa y sus Mothers bastante interesantes que sostienen la desquiciada consistencia del disco, en algunos pasajes jugando con el morbo y las alusiones sexuales; lo cierto es que el viaje resulta fascinante en su pretensión alucinógena de basamento art-rock.


Comienza con la misteriosa “Love Without Sound”, despertando la curiosidad con sus retorcidos efectos sonoros y su letárgica melodía vocal; “My Game Of Loving” presenta pasajes en francés, una tensa y exótica atmósfera, y gemidos sexuales emanados de una seductora fémina que hará sudar y acalorar al oyente más conservador; “Here Comes The Fleas” juega más con cierta dirección electrónica al emplear con mayor audacia y originalidad los recursos sonoros y las distorsiones en un corte impredecible que muestra su querencia zappiana.


“Firebird” es la que más parece una canción propiamente dicha, simpática melodía con un inmesurable pasaje sensorial ya adentrándose a los terrenos del krautrock atmosférico; “Your Hidden Dreams” mostrando su oferta space con efectos meteóricos en una aventura sónica fascinante y alucinante; la extensa “The Visitations”, collage de ideas, sonidos, ruidos, en un atractivo viaje psicótico; y la tribal “The Black Mass: An Electric Storm in Hell”, mostrando sus exploraciones oscilatorias (con cierta reminiscencia a lo Silver Apples) que dan por finalizado el disco, y por servido al oyente atraído por la vanguardia y las pretensiones art-rock de finales de los sesenta.