miércoles, 16 de julio de 2014

URGE OVERKILL - SATURATION


Año: 1993
 País: Estados Unidos
Género: Alternative.Power-pop
Puntuación: ▲▲▲▲

Tremendo disco de la banda proveniente de Chicago, originados tras el auge del underground y el grunge de inicios de los noventa, la banda supo virar su propuesta en una dirección que pulió su oferta alternativa con solos de guitarras sensuales, insinuación vocal y energía e ímpetu power-pop filtrando a nombres como Cheap Trick, Sparks, Tom Petty y AC/DC, entre otros.

"Sister Havana" apertura el disco a lo grande en una genial pieza hard-rock con aires por momentos a Kiss; "Tequila Sundae" de intro ácida y resonancia noise es otra de las mejores piezas del disco llena de enganche sonoro; "Positive Bleeding” muestran su faceta melódica en una relajada pieza power-pop de irresistible melodía y percusión con momentos de guitarra eléctrica que la podrían haber ejecutado los mismísimos Cheap Trick en alguno de sus discos setenteros; "Back on Me" apunta ahora a unos Replacements melódicos, plausible construcción melódica de ascendencia folk byrdsiana; "Woman 2 Woman" es un enérgico corte de ascendencia punk-rock; y "Bottle of Fur" que exhibe además su querencia por el glam de T.Rex, otra de sus influencias puntuales.


"Crackbabies" posee una postura arena-rock, potente pieza de enérgica batería Blackie Onassis; "The Stalker" ofreciendo ácido y garaje-noise de resonancia primitiva a lo Blue Cheer y Stooges; "Dropout" es una verdadera gema power-pop que hereda del glam de T.Rex de cuerdas acústicas, pieza apacible y adictiva que contrasta con el contenido eléctrico el disco; la convulsión punk se retoma con la abrasiva "Erica Kane", acentuando además un demencial solo metal en un corte que maneja los tiempos al estilo pixiano; "Nite and Grey" y "Heaven 90210" completan el disco redundando en lo previamente explicado consiguiendo asi una plausible obra discográfica proveniente de la siempre controversial América de los 90s.

JACK WHITE - LAZARETTO


Año: 2014
 País: Estados Unidos
 Género: Alternative.blues-rock
 Puntuación: ▲▲▲1/2

Segundo disco como solista de uno de los nombres más representativos y resaltantes del rock americano de la última década, vemos una querencia por un estilo mucho más pausado enraizado en el blues de estudio, de menor estridencia que en sus proyectos en paralelo tanto con los White Stripes, Racounteurs o Death Weather, el cantautor y guitarrista ofrece un plausible cocktail del más sofisticado blues de enfoque heavy herencia de sus puntuales mentores: Led Zeppelin.

“Three Women” es un correcto punto de inicio, blues a guitarra y piano jugando en una dinámica de estilo progresivo, festivo estribillo y enérgicos golpes de batería embisten en una pieza rica en matices y con geniales momentos de espontaneidad instrumental; “Lazaretto” posee un incisivo riff ledzeppiano en un enérgico corte heavy-blues que filtra por momentos a un caótico Beck más country-rock, además de mostrar alucinantes recursos de guitarra eléctrica por parte de un nunca decepcionante Jack White en las cuerdas; “Temporary Ground” es una pieza country-rock nostálgica de cargada emotividad, con acompañamiento vocal fémino y embriagantes pasajes de violines sureños; “Would You Fight For My Love?” posee una notable intro de sonoridad folk-medieval de aires orientales que no caería nada mal en unos Renaissance, intensa y sofisticada, posee un estilo plausible que parece transportarnos a la calidad musical propia de los primeros años de los setenta; “High Ball Stepper” es una de las mejores piezas del disco, potente y estruendoso noise-blues instrumental con ejercicios hendrixianos; y “Just One Drink” es una genial pieza country-rock que conjura al swamp rock de unos Creedence Clearwater Revival y al frenesí country-rock de los Stones.


“Alone In My Home” es una simpática pieza pop que filtra el estilo folk kinkiano de la segunda mitad de los sesenta y maravillosas cuerdas vespertinas; “Entitlement” es una bonita pieza lenta de rock sureños con huella de “Exile” de los Stones; “That Bat Black Licore” es  la pieza definitiva del disco, heavy-blues con momentos progresivos que comulgan una diversidad instrumental bastante pretensiosa; “I Think I Found The Culprit” guarda cierto encanto en su atmósfera psicodélica con cierta reminiscencia al “Hey Joe” en la versión de Hendrix; y “Want And Able” cierra el disco en una pieza lenta a piano que trae a la mente por momentos a un Neil Young de la primera mitad de los setenta.

martes, 15 de julio de 2014

KAISER CHIEFS - EMPLOYMENT


Año: 2005
 País: Reino Unido
 Género: Indie.Post-punk-revival
Puntuación: ▲▲▲▲

Escuchable formación inglesa que logra destacar de entre los containers de bandas plásticas indie.rock que llegan a montones desde ambos lados del charco (y eventualmente una que otra de por acá); muchas de ellas (o casi todas) ofreciendo no más que intrascendentes remedos que continúan la línea trazada por bandas precursoras que lograron devolverle en cierta medida algo de identidad a la escena rock (dígase Blur y Oasis por las islas inglesas y White Stripes y Shins por el territorio americano), coincidiendo en revalorar toda la movida nuevaolera de inicios de los ochenta de la cual termina descaradamente tomando referencia destinadas a nada más que remedos y plagios pintados como ‘innovadores’ para el poco instruido oyente que no tiene ni idea de que todo lo que se hace en la actualidad ya fue hecho (y con mejores resultados y mayor originalidad) durante fines de los setenta e inicios de los ochenta.


Los Kaiser Chiefs sin embargo logran recibir mérito al heredar inteligentemente su basamento punk de bandas como Buzzcocks, Dammend, Clash, en una dirección nuevaloera que juega con el pop-rock y el post-punk, en textos despreocupados y jocosos de astutas melodías en una postura directa y sin rodeos, ejecutadas en solidas construcciones que dan espacio tanto al garaje y noise como al power-pop y al brit-pop.


“Everyday I Love You Less and Less” es el corte inicial del disco y una de sus mejores piezas, detonante y enérgico en su sardónicos textos, revive el desenfado de los Buzzcocks y filtra cierta resonancia a unos Cars de fines de los setenta; “I Predict A Riot” revisa otro de los mejores momentos del rock inglés, ahora a unos Clash de su “London Calling” , segunda enérgica pieza power-pop de sugerente estilo vocal psicodélico de gusta sección rítmica y construcción melódica que no desperdicia ni un segundo; “Modern Way” es una estupenda muestra que también tiene talento para la elaboración de piezas más pausadas, muestran además tener bagage musical en una pieza que filtra el estilo melódico de los Beach Boys y del pop sesentero; “Na Na Na Na Naa” es una nervuda pieza post-punk con cierta huella de unos Creations en su “Nightmares”, de la cual basta decir que se podría filtrar cómodamente en el catálogo de los Buzzcocks o incluso de unos Ramones; y “You Can Have It All” es un tiempo lento más acústico con resonancia melancólica del estilo de unos Blur, que logra además filtrar cierta armonía sensorial con referencia a un Brian Eno más beatleniano.


“Oh My God” es una estimable pieza de acentuación nuevaloera, por ahí con melodía y construcción reminiscente al "I Love Rock 'n' Roll" de los Arrows; “Born To Be A Dancer” retoma su influencia ramoniana pero esta vez en su etapa ochentera además de exhibir un acervo riff ácido por parte de Andrew White, “Saturday Night” nos lleva una década más atrás, fitlra cierto estilo garage sesentero de los Seeds, los Who, e incluso ciertas pinceladas glam a lo Bowie en su “Suffragette City”; “What Did I Ever Give You?” es una letárgica pieza de estimable construcción, por a´hi evocandoa  unos Roxy Music ya sin Eno; “Time Honoured Tradition” es una solida pieza con manejo del bajo y melodía muy a lo Hoodoo Gurus; “Caroline, Yes” con clara alusión a los Beach Boys del “Pet Sounds” aunque de resonancia más beatleniana; y cierra este demoledor disco “Team Mate”, pieza lenta que emplea recursos revolvianos y que unos Blur filtrarían en alguno de sus discos de mediados de los 90.

KASABIAN – 48:13


Año: 2014
País: Reino Unido
Género: Indie.Post-punk-revival
Puntuación: ▲▲

Kasabian es una banda inglesa que en sus comienzos enfocó su propuesta a una suerte de revival ácido-psicodélico con herencia sesentera y eventuales y puntuales intromisiones electrónicas heredadas del kraut-rock y del Madchester-sound con bastante acierto; a estas alturas diez años después de sus disco debut, esa dirección parece haberse desvanecido en pos de sucumbir ante construcciones sobrecargadas de electrónica, melodías poco trascendentes y piezas sin personalidad con aparente y único enfoque comercial.


En esta oportunidad, parecen afanarse de su carencia de inspiración, acentuando el poco creativo título del disco, ni más ni menos que el tiempo de duración del mismo (que debería ser tomado esto como una advertencia para evaluar si vale la pena tomarse 50 minutos en escucharlo); “Bumblebee” es un agresivo corte acido-industrial de estilo Manson sin mucha originalidad; “Stevie” levanta un poco la propuesta en una plausible pieza post-punk nuevaolera que captura en su trasfondo psicodélico; “Treat” es una pieza electro-dance con buenos momentos de explosión electro en su  parte media, que quedaría mejor en unos Chemical Brothers o Prodigy; “Explodes” empleando técnicas setenteras del Bowie berlines y del kraut-rock de fines de los setenta, lo suficientemente atractiva para disfrutarse en posteriores escuchas; “Eez-eh” es puro electro.euro-dance con herencia de los Blur de “Boyz And Girl”, a pesar de su mero enfoque comercial no cae nada mal para disfrutarse en su incitante sección rítmica disco-funk; el resto genérico indie.electro-pop sin mucho que ofrecer para el oyente exigente.

miércoles, 9 de julio de 2014

IGGY POP - LUST FOR LIFE


Año: 1977
País: Estados Unidos
Género: Post-punk
Puntuación: ▲▲▲▲1/2

Probablemente el disco más redondo de la camaleónica discografía del peculiar cantautor quien vira su descarga sesentera visceral de cavernario garage.proto-punk a terrenos del art-rock, glam y post-punk. Marcadamente menos experimental que su igualmente aclamado “The Idiot”, la iguana ofrece 9 temas enérgicos llenos de energía y desenfado pop-rock que rebosan en una gustosa sección rítmica, despreocupada postura caprichosa y anti-estética que logra epitomizar su irreverente personalidad y talento del genio de Detroit.


Acompañado de Bowie (de crucial aporte tanto en este como en su predecesor “The Idiot”), Iggy elabora jocosas piezas ricas en imaginería lírica sardónica y chulesca, llenos de vitalidad y astutas construcciones melódicas que logran satisfacer tanto al oyente más exigente como al más accesible sin pecar de sobre-pretencioso ni autocomplaciente; la pieza homónima da comienzo al disco, una genialidad pop-rock con fondo musical redundante y pero que se vitaliza en su pastosidad y alma bubblegum, que parece encontrar inspiración en el punk ramoniano; “Sweet Sixteens” parece mixturar a unos Mott The Hoople con unas New York Dolls, un incisivo riff garagero que parece revivir el estilo vocal de la iguana en sus tiempos como miembro de los Stooges; “Some Weird Sin” ya exhibe una resonancia post-punk con ascendencia garage (e incluso rn’b) de la primera mitad de los sesenta; “The Passenger”, una verdadera genialidad que encuentra inspiración en el blues; y la gloriosa “Tonight”, de pomposa intro y pretensión art-rock que recupera el estilo musical de su disco anterior.


“Succes” es una pieza muy curiosa, si le presta atención parece inspirada en el góspel, en el rn'b, incluso en cierta medida en el blues, por ahí remedando con mucho estilo al “Night Time Is the Right Time” original de Nappy Brown y versionada con acierto por los Sonics, entre otros grandes; “Turn Blue” es el único tiempo lento del disco en el cual se percibe una mayor claridad vocal por parte de un Iggy fogoso e intenso mostrando tener los recursos suficientes para sostener una pieza lenta que podría coincidir en estilos tanto a Bowie como a Kim Fowley; y “Neighborhood Threat” posee una pastosidad y resonancia de ascendencia lo-fi con perspectiva al alternativo ochentero, la construcción sonora del fondo musical es de lujo y rica en matices que viran desde arreglos corales hasta agresivas guitarras eléctricas de postura heavy (y que podría acomodarse en un venidero “Let It Be” de los Replacements).


El irreverente cierre lo depara“Fall In Love With Me”, estampa epítome de su inconfundible personalidad y estilo musical (que valga decirlo no caería nada mal en unos Roxy Music aun con Eno) cargada de morbosas alusiones sexuales, erotismo y picardía de incitaciones féminas y devoción al vino y a la nicotina en una sugerente y muy sinuosa atmósfera glam-bubblegum que provoca tanto bailarla y cantarla, hasta terminar uno excitándose y encamado con la primera persona que vea jugando a ese coqueteo innato y natural que todos como humanos tenemos y urgimos….enamórate de mi….

COUNTRY JOE & THE FISH – ELECTRIC MUSIC FOR THE MIND AND BODY


Año: 1967
País: Estados Unidos
Género: Psychedelic.Blues-rock
Puntuación: ▲▲▲▲

Inevitable banda a revisar dentro de la revolución ácida de la ciudad de San Francisco del 67, Country Joe & The Fish resultan notablemente inferior en términos de creatividad y contundencia si los comparamos con sus contemporáneos Buffalo Springfield, Jefferson Airplane y The Byrds, más su propuesta logra despertar cierta fijación y atracción en su sensualidad eléctrica y su atmósfera lisérgica que consigue una suficiente variación de su propuesta que los lleva a experimentaciones y misturas de estilos y géneros musicales bastante meritorio para una banda cimentada en el blues-based-rock.


“Flying High” ya despierta la atmósfera acida desde el inicio en agudas notas de cuerdas acid-blues, marcadamente accesible con cierta reminiscencia en estilo a un Donovan bluesero; “Not So Sweet Martha Lorraine” con intro y acompañamiento de organo es una acertada y destacable pieza electric-blues con insinuaciones funk; “Death Sound” es un blues rico en sección rítmica y de resonancia árida, aunque vocalmente poco contundente por un Joe McDonald carente de recursos; “Porpoise Mouth” es una de las mejors piezas del disco con destacado arreglo de cuerdas y percusión dota de cierto estilo experimental bastante sofisticado que los acerca a unos Doors; y “Section 43”, extensa pieza de jamming instrumental que exhibe incisivos pasajes de psicodelia garage y blues que si bien por momentos parece no ir a ninguna parte, logra despertar cierta sensación de trance alucinógeno que coquetea con el Space que podría haber inspirado a uno considerable numero de bandas vendieras como Afterglow,Iron Butterfly, C.A. Quintet, Arcadium, etc.


“Super Bird” marca su postura ante la política de Lyndon-B.Johnson en un surf-blues sardónico de tajante crítica; “Sad And Lonely Times” los acerca a terrenos country-folk mostrando la versatilidad de estilos de Barry Melton en las cuerdas; “Love” juega con el soul de James Brown en un mejunje sónico funk psicodélico bastante jocoso y enérgico; “Bass Strings” con delirante atmósfera lúgubre y funesta, no caería nada mal en unos contemporáneos Doors; “The Masked Marauder” introduciendo sutilezas progresivas; y “Grace” dedicada a Grace Slick y pieza de mayor regocijo experimental, arriesgada en su atmosfera pausada que logra momentos de hipnotismo sensorial.

THE WHITE STRIPES – GET BEHIND ME, SATAN


Año: 2005
País: Estados Unidos
Género: Alternative.Blues-rock
Puntuación: ▲▲▲1/2

La vuelta de los White Stripes les significó una variación en su estilo, que los lleva por experimentaciones menos convencionales, mas siempre acentuando su ascendencia blues con herencia de bandas como Hendrix, Cream, el ácido y el heavy de los últimos años de los sesenta, y por supuesto unos inevitables Led Zeppelin.

“Blue Orchid” abre el disco con un demoledor riff y una brutal construcción heavy-noise que revive el enardecimiento ledzeppiano que eriza los pelos de la piel e incita cierta convulsión sensorial en su contrastante falsette vocal que destaca de entre lo mejor de su catálogo; “The Nurse” es un tiempo lento que parece seguir la vertiente experimental de unos Led Zeppelin en su “Houses Of The Holy”, bastante arriesgada en su agresiva eprcusión noise y disonancia noise-melódica velvetiana, posee cierto encanto en el empleo de la marimba que nos retrotrae por momentos a unos Rolling Stones de su “Aftermath”; “My Doorbell” posee una sofisticada estructura rítmica que se acentúa ricamente en la fina factura vocal muy acertada de Jack y platillazos en batería que parecen entablar una comunicación interactiva con el piano dotando a la pieza de espontaneidad y dinamismo; “Forever For Her (Is Over Me)” de rica resonancia que juega con la acústica y la saturación sónica, elabora una enigmática y muy atractiva pastosidad sonora que vira entre lo exótico y lo emotivo; y “Little Ghost”, típica pieza de estilo country que Jack White consigue filtrar eventualmente en sus creaciones, sin mayor trasfondo en el disco ni aportar mucho con el estilo conseguido del disco hasta el momento, afortunadamente no pasa de los 2 minutos y medios.


“The Denial Twist” retoma el estilo del disco en una animada pieza rítmica de blues-rock, con fondo de piano y un enérgico Jack en la voz; “White Moon” es una extensa balada que pretende la sensibilidad sensorial en un trasfondo homogéneo, parece inspirarse en la sensibilidad lennoniana, mas termina resultando extenuante y repetitiva para el oyente; “Instinct Blues” revive la vena blues-garage de su prodigioso “White Blood Cells”, puro noise y heavy tanto hendrixiano y ledzeppiano en una composición que parece inspirarse en unos cavernarios Blue Cheer del brutal “Vincebus Eruptum”; la efimera “Passive Manipulation” baja la sobrecarga noise en una peculiar y melódica pieza a piano; “Take Take Take” es una estimable pieza blues-rock que consigue despertar ciertos ecos latinos, por ahí con ciertos aromas pixianos; “As Ugly As I Seem” es una muy apreciable pieza (aunque algo inconexa con el disco) de folk-pop, rico en cuerdas que podría filtrarse en un “White Album” de la mano de McCartney; “Red Rain” ofrece nuevamente el agresivo contraste de dulces sonoridades que de repente parecen derrumbarse ante nuestros sentidos en una mejunje sónico proto-punk (tan heredado de los Pixies); y cierra el disco “I’m Lonely (But I Ain’t That Lonely Yet)”, balada genérica de fin de disco, de buscada profundidad de piano a lo Kravitz que ya a estas alturas dudo mucho que a alguien logre despertar emotividad.