sábado, 23 de abril de 2011

PINK FLOYD - THE PIPER AT THE GATES OF DAWN 1967

Magistral disco debut de la banda inglesa. Todo un viaje psicodélico fantasioso rico en imaginación y originalidad. Pink Floyd a la cabeza de Syd Barret, no se remite a conjurar envolventes y fascinantes cortes atmosféricos, se percibe ademas una necesidad de transgredir los límites de la música, de lo que esta bien o se considera aceptable. Su soniudo escapa del ambiente comercial y recae en un remolino de experimentación y arriesgadas posturas que lo presentan como uno de los más influyentes del art-rock. Más arte que música, mas siempre equilibrada y bien trabajada pues sólo asi puede ser valorada. Experimentación lamentablemente en estos tiempos se ha venido adoptando (y sobrevalorando) la idea de cualquier desorden sonoro sin dirección ni trasfondo ni encanto ni originalidad. Eso escapa totalmente de Pink Floy (por lo menos en lo que a este trabajo le concierne).

Sorprenden con "Astrónomy Domine", psicodélica con space-rock (ya algo se veia en "5D"); mas su enfoque va más alla, esta vez realmente narra una aventura espacial llena de recursos sonoros, acertados efectos que permiten construir escenarios intrigantes, atmósferas sinuosas. Una pieza de poco más de cuatro minutos de la cual cómodamente se peude elaborar todo un disco, tan solo partiendo de este corte.

Otro de los mejores cortes es "Pow R. Toc H.", una soberbia pieza de rock psicótico, incisiva, parece penetrar en el cerebro. Sin parte líricA, solo se escuchan perturbadores ruidos animalescos que dibujan un escenario oscuro, pantanoso, funesto. Seguido por un tétrico trato atmosférico que llega a su climax tras esas mordaces y acerbas notas de guitarra eléctrica cual sierras sucias atravezando nuestra mente. Inmaculados.

"Flaming" me atreveria a decir es uno de los corts más memorables de la psicodelia en general. Fascinante melodía, un sutil trato atmosférico no muy marcado mas si bien nutrido que hace contrastar notoriamente con la sinuosa demencia de la parte lírica. Hay que escucharla para dejarse envolver en su sutil e hilarante encanto.

Posee ademas muy disfrutables y astutas piezas como "Lucifer Sam", "The Gnome" y "Matilda Mother" con solo en su parte media de cierto evoque oriental. Originales piezas como "Chapter 24" de notórica parte lírica, y la fantasiosa "The Scarecrow", la historia de un triste espantapájaros.

Lo más arriesgado se presenta en su gran clásico "Interstellar Overdrive", atmosférico corte de jamming e improvisación sonora. De estilo libre. Buscando la conjuración de atmósferas bien matizadas y de paredes sonoras biene stucadas. Notable precursos del progresivo. "Take up Thy Stethoscope and Walk", algo insoportable en sus primeros segundos, disfrutable en general.

"The Bike" es el últmo corte del disco. Envolvente corte más en mi opinión no necesario, pues ya el trabajo culminaba muy bien con "Scarecrow", o hubieran pasado "Interestelar Overdrive" al final. Pero en fin el trabajo deslumbra por su inmaculada luz que iluminaría considerablemente a un número de bandas y artistas que encontrarían en la experimentación, la expansión sonora y el art-rock la plataforma sobre la cual desarrollar y presentar sus propuestas, posturas. Una gran contribución al Rock.

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